¡A las cinco de la tarde de un tres de Febrero!
¡Fecha para nunca olvidar, día para evocar!
Gallardetes enarbolados hacia las estrellas;
banderas flameando en un clamoroso pensar.
¡Miles de globos volando entre las sisellas!
Españoles entonado a coro el mismo cantar.
Bríos unidos por la satisfacción de un deber,
ansias controladas, esperanzas encontradas,
de las fuentes de mi España, ganas de beber,
¡Cañas y barros! Imágenes de otros preñadas,
serviles y sicarios de un mundo por fenecer.
¡A las cinco de la tarde de un mes de Febrero!
Ánimos palpitando, honor de patria blandiendo,
corazones enarbolados, en el grito más sincero,
orgullosos de su estirpe con ardor esgrimiendo.
¡Lo sepan todos! ¡Que lo sepa el mundo entero!

Escribo con la total y absoluta libertad que me de el medio y mi conciencia; a pesar de tu intransigencia.
