La mediocridad de los señores Zapatero y Blanco

Creo que está suficientemente puesto de manifiesto, que los señores Zapatero y Blanco, números uno y dos del PSOE, no son portadores de un bagaje intelectual y profesional que les destaque como eminencias. Esto, quizás no lo compartan aquellos que ven en ambos unos “angelitos” redentores de abuelos y de clases deprimidas; o de los que creen en mundos de ensueños o paraísos.
Estoy seguro, que los intelectuales socialistas, sienten vergüenza ajena cuando estos dos se manifiestan en los medios intentando decir, lo que no saben decir. El señor Blanco, me recuerda al alcalde del pueblo, encarnado por el genial Pepe Isbert, en la película: Bienvenido mister Marshall, cuando arengaba a sus conciudadanos desde el balcón del consistorio:
-Y como os debo una explicación, esa explicación os la voy a dar, porque cuando yo debo una explicación la doy, y esa explicación como os la debo os la voy a dar, porque no dudéis que yo las explicaciones las doy. Y como os debo una explicación os la voy a dar....
Al señor Blanco es que no se le puede pedir más al pobre. Ignoro los motivos por los que ocupa ese puesto, pero su talla intelectual y política no creo que sobrepase el nivel de conserje de ayuntamiento.
No me cabe ninguna duda, que cuando las generaciones venideras, estudien la figura de un presidente de España llamado José Luis Rodríguez Zapatero, la hilaridad que van a provocar sus acciones de gobierno van a ser sonadas, sobre todo la de su abuelo. Seguro que aquí se partirán de risa, y también seguro, que las historietas que se originarán en torno a ellas, se harán más famosas que las del “abuelo Cebolleta”.
¡Ahora, eso si! La plaza de Chueca de Madrid, centro del mundillo gay, llevará su nombre, y una estatua suya erigirán en el medio de la misma. (Lo que no sabemos si será vestido de ropa de calle o de Drag Queen.
¡Qué ha hecho España para merecer a estos dos!
NOTA: Espero que este escrito no hiera la sensibilidad de los Drag Qeen.

Escribo con la total y absoluta libertad que me de el medio y mi conciencia; a pesar de tu intransigencia.
