¡Qué triste debe ser nacer en España y no sentirlo en el alma!

Siempre tuve muy clara mi identidad nacional allá donde me encontrara; y a lo largo de mi vida profesional me he hallado en casi todos los rincones de España, y en todos siempre sentí mi españolidad. ¡Qué triste debe ser nacer en España, y no sentirlo en el alma!
Hoy, en el trayecto de Colón a la Puerta de Alcalá de Madrid, recorrido que he transitado cientos de veces, he sentido con más fuerza que nunca los latidos de mi cansado corazón; palpitados que amenazaban el desbordamiento de mi sangre por la tremenda emoción que acabo de sentir. ¡Qué triste debe ser nacer en España, y no sentirlo en el alma!
Miles de banderas rojas y gualda ondeaban al viento, portadas por personas con orgullo, sin esos complejos de los que se avergüenzan de los estandartes que deberían enorgullecerles. ¡Qué triste debe ser nacer en España, y no sentirlo en el alma!
Las palabras de Mikel Buesa, presidente del Foro de Ermua, han sido claras y contundentes, como hablan los hombres que saben lo que quieren. Ha dejado claro y concluyente, que España, gobierne quien gobierne, jamás va a negociar con los que sólo pueden ofrecer cadáveres* ¡Qué triste debe ser presidente de gobierno de España, y no sentirse español!
Ha cerrado el acto el himno nacional; la emoción adquiría dimensiones desconocidas; jamás sintieron mis entrañas tanto estremecimiento. Fue la culminación del acto más emotivo y sincero de un Pueblo que no ha perdido su identidad, que se identifica con sus símbolos y que lucha por su libertad. ¡Qué triste debe ser nacer en España, y no sentir su himno nacional en el alma!
*Esto lo digo yo, no Mikel Buesa

Escribo con la total y absoluta libertad que me de el medio y mi conciencia; a pesar de tu intransigencia.
