¿Papá Estado?

He escuchado de rebote en una emisora de radio a un señor, al parecer economista, vaticinado que a medio o largo plazo el estado no va se va a poder hacer cargo de las clases pasivas, y recomienda como solución que el patrimonio adquirido a lo largo de la vida se empeñe al final de los días para poder subsistir.
Permitan ¡por favor! que llame hijo de la gran putta a quien se le ocurre tal idea, sea de donde sea. Y como siempre acostumbro a hacer, voy a fundamentar mis razones.
El “Papá estado” como le ha llamado este economista de los cohones, no tiene que ser el padre de nadie; debe ser simplemente el gestor de todos los recursos de un país, y planificarlos a medio y largo plazo.
Que casualidad que siempre son los socialistas, concretamente Solbes el encargado de darnos estos recaditos de los planes de pensiones. ¡Vamos a ver señores! ¿Es que en un país como España donde malviven en el umbral de la pobreza casi diez millones de personas, pueden costarse en el tiempo un plan de pensiones?
¡Pero si toda España está hipotecada por 30 años! ¡De donde van a sacar el dinero!
Luego llega Aznar, y en cuatro años llena las arcas de la Seguridad Social, diciendo este tío grandón de Comisiones.
-¡Cagondio, si no lo veo no lo creo!
Pues resulta que cuando el españolito medio haya pagado su hipoteca, será justo a la edad de jubilarse, tiene que vender o cede el piso a una residencia para que te cuiden hasta que te mueras, y a tus descendientes que les den por el ano.
Nunca jamás he escuchado esto con la derecha en el poder. Siempre lo escucho cuando gobierna la izquierda.
Bastan dos legislaturas para que los políticos tenga asegurada su vida, y un trabajador con 40/45 años de trabajo ha de vender su patrimonio para poder seguir viviendo el día que se jubile.
¿Y el que no ha podido hacer patrimonio por vivir al día?
Es deprimente oír estas noticias en boca de los que dicen que trabajan para el Pueblo. Menos mal que los otros saben arreglar los desaguisados de los ineficaces.

Escribo con la total y absoluta libertad que me de el medio y mi conciencia; a pesar de tu intransigencia.
